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10 de enero

Ana de los Ángeles Monteagudo (1602-1686)

Religiosa dominica

Martirologio Romano

En la ciudad de Arequipa, en Perú, beata Ana de los Ángeles Monteagudo, virgen de la Orden de Predicadores, que con sus dones de consejo y profecía se dedicó a promover el bien de toda la ciudad.

Consejo práctico

Acompaña durante unos minutos a alguien que suela quedarse solo.

Biografía

Gracia de Dios, benéfica, compasiva.

Se llamaba Ana Monteagudo y Ponce de León. Nació en Arequipa (Perú) donde transcurrió toda su vida. Fueron sus padres el español Sebastián Monteagudo y la arequipeña Francisca de León, que formaban un matrimonio acomodado. Ana era la cuarta hija de ocho hermanos. A los tres años ingresó como interna en el monasterio de las dominicas de Santa Catalina de Siena de Arequipa para que recibiera una educación humana y cristiana. En 1615, sus padres intentaron retirarla del monasterio con el fin de casarla, pero ella ya había tomado la determinación de ingresar como monja. En 1619 hizo su profesión solemne y tomó el nombre de Ana de los Ángeles.

Centró su espiritualidad en un intenso amor por la Eucaristía, vivencia de la cruz y devoción por María. En atención a su piedad obtuvo el cargo de sacristana en 1632, ya que así podía socorrer mejor a los pobres. Pasados los 40 años, fue nombrada maestra de novicias y poco después (1648), el obispo don Pedro Ortega de Sotomayor, sugirió que fuera nombrada priora para que restableciera la observancia de la regla y las constituciones de la Orden para entonces bastante relajadas. Ana consiguió, tras ardua labor, la reforma gracias a la firmeza unida a un gran espíritu de comprensión y caridad. Estuvo atenta a las orientaciones del II concilio de Lima sobre el gobierno de los monasterios. Cosa que no impidió que fuera objeto de calumnias y difamaciones, e incluso un grupo de religiosas descontentas, animadas por las seglares del convento, intentaron envenenarla. Cuando estalló una epidemia de cólera fue la primera en atender a los enfermos.

Terminado su mandato de priora, se retiro al silencioso retiro de las obras de caridad. Pero las enfermedades y una ceguera prematura, la llevaron a una mayor entrega en la oración y el amor a Cristo. Murió totalmente sola en su celda claustral, pero su entierro fue multitudinario. Fue beatificada en Arequipa por el Papa Juan Pablo II en 1985. Patrona de Arequipa.

Ejemplo de

CaridadOraciónGobierno al servicio de los demás

Fuentes y enlaces relacionados

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