23 de julio
Brígida, viuda, fundadora de la Orden del Smo. Salvador. (1303–1373)
Viuda fundadora
Nació en el año 1303 en el castillo de Finstad, siendo la séptima hija del gobernador Girger y de su esposa Ingeborg Sigride.
Biografía
Su familia estaba emparentada con los reyes de Suecia. Un sermón sobre la Pasión de Cristo la conmovió profundamente, cuando apenas tenía nueve años. Pasó la noche entera llorando y tiritando de frío, arrodillada frente a una imagen del crucificado y creyó oir su voz que le decía: "VEN Y MIRA CÓMO HE SIDO HERIDO". Llena de horror, exclamó: "SEÑOR MÍO, ¿QUIÉN TE HA HECHO ESTO?" Y entonces recibió la respuesta: "ESO LO HAN HECHO TODOS AQUELLOS QUE ME ABANDONAN Y DESPRECIAN MI AMOR". A la edad de 18 años, en cumplimiento del deseo de su padre, se casa con el conde Ulf Gudmarsson. Tuvieron 4 hijos a quienes educó concienzudamente en la misma sólida religiosidad que ella había recibido. Compartía con su esposo su fe viva y sus costumbres severas. Siendo miembros de la Tercera Orden franciscana, rezaban, ayunaban y hacían penitencia juntos. Siempre de acuerdo, construían hospitales y en su mesa les daban de comer a doce pobres. Juntos leían también la Sagrada Escritura. En la misma medida que crecía su fama y su riqueza, más atención prestaban a sus responsabilidades ante los hombres y ante Dios. Cuando sus hijos no necesitaron de sus cuidados directos, los dos esposos peregrinaron hacia los santuarios más famosos de Europa, como Santiago de Compostela, Colonia, las Tumbas de Sta. Marta y la de Ma. Magdalena, en Francia. Al regreso de aquellas peregrinaciones y con el consentimiento de Brígida, su esposo prometió retirarse al monasterio cisterciense de Alvastra. Cumplió su promesa y a su muerte, cuatro años después, fue sepultado con su hábito. Brígida, en la madurez de su vida, decidió conservar su viudez. No tardó en repartir sus bienes, reservándose lo más indispensable y se fue a vivir cerca de la tumba de su esposo, en una construcción contigua al monasterio. Durante la gran peste que diezmó la población de Italia, Brígida, la mujer fuerte del norte, ayudó con entereza; sin ningún temor, se introdujo en las barracas marcadas por la muerte. Dios bendijo tanto heroismo con muchos milagros. Fundó una Orden religiosa y se trasladó a Roma, donde fue para todos un ejemplo insigne de virtud. Emprendió una peregrinación a Tierra Santa, como acto de penitencia y escribió muchas obras en las que narra sus experiencias místicas. En el año de 1373 se despidió de este mundo para pertenecerle enteramente a Cristo, con el cual se había comprometido místicamente.
Consejo práctico
Revisa una iniciativa de servicio y corrige lo que impida que otros colaboren siguiendo un plan sencillo.