6 de octubre
Bruno, presbítero
Sacerdote cartujo
A San Bruno se le ha llamado el "Padre de los solitarios", "Restaurador de la vida solitaria".
Biografía
"El santo del ora et labora". "La luz de la Iglesia", "Ornamento del siglo xi". "Flor del clero y gloria de Francia y Alemania". De la gloriosa estirpe de los Ubior nació el año de 1030 en Colonia, Alemania. Sus padres al nacer su hijo, pronosticaron que el Señor sería glorificado y no se equivocaron. Recibió una esmerada educación cristiana y científica. Frecuentó las mejores y más renombradas Universidades de su tiempo, llamando la atención por su despierta inteligencia y por su gran bondad. Ya de joven lo llamaban "Bruno el santo" y "Bruno el sabio". En cuantas encomiendas le confiaban, sobresalía por la seriedad y entrega que en ello ponía. Bruno, siendo todavía muy joven, ya había abierto una cátedra que pronto llegó a llamar la atención por la sabiduría y santidad que entre aquellos muros corría. Era un sabio y un santo quien dirigía aquellas aulas y era lógico que el fruto pronto se dejara ver. Entre sus discípulos se contarían santos y sabios y hasta un Papa, Urbano II. En el años 1084 funda la primer Cartuja de la historia, a la que seguirían muchas otras, llamando siempre la atención por la observancia y austeridad de vida: soledad, silencio perpetuo, abstinencia de carnes, oración continuada, tierna devoción a la Virgen María. El Papa, los Obispos, las gentes en general, quedan profundamente impresionados cuando conocen la rigurosidad de estas vidas que parecen más de ángeles que de hombres. El Papa llama a Roma a Bruno. Quiere tenerlo cerca de sí y también intenta mitigar aquella dureza de vida. El Santo fundador se opone y convence al Santo Padre que aquel es camino inspirado por Dios y que puede muy bien llevarse con las fuerzas humanas y la ayuda de la gracia que nunca falta. Vuelve a la Cartuja y crece más y más su amor a Dios. Muere el 6 de octubre del año 1101.
Consejo práctico
Pide perdón pronto por una impaciencia doméstica y repara el daño con un gesto concreto atendiendo primero a tus hijos.