16 de octubre
Galo (550 - C.645)
Monje
Martirologio Romano
Cerca de Arbona, en Germania, san Galo, presbítero y monje, que, aún adolescente, fue recibido por san Columbano en el monasterio de Bangor, en Hibernia, para dedicarse después a propagar el Evangelio en estas regiones, enseñando a los hermanos la disciplina monástica. Descansó en el Señor ya casi centenario.
Consejo práctico
Prepara con cuidado una explicación de la fe y adáptala a quien te escucha, mediante tu buen ejemplo.
Biografía
Monje irlandés de Bangor, donde vivió el espíritu de su maestro san Columbano de Bobbio, a quién siguió, en el 585, a Inglaterra y Francia, donde contribuyó a la fundación de la abadía de Leuxeuil. Antes de abandonar Irlanda fue ordenado presbítero. Hacia el 610, Galo llegó con su maestro a Arbon y a Bregenz; fue un experto exegeta con amplios conocimientos de Sagrada Escritura y desarrolló un importante papel en los intentos de evangelizar a los alamanes, entonces paganos. Cuando san Columbano, fue exiliado Galo no le pudo seguir por una enfermedad que le obligó a quedarse en Suiza, en Steinach, junto a los monjes san Magno de Füssen y Teodoro. Según la tradición, Columbano juzgó muy severamente el que Galo no le siguiera, y creyó que era una traición, con lo cual le prohibió celebrar Misa mientras viviera Columbano. A la muerte de éste en Bobbio, obtuvo la absolución del maestro y le envió su bastón abacial como signo de reconciliación.
Hacia el 613 se estableció en Suiza, al sur del lago Constanza. Con la ayuda del clero y del duque Gunzone, fundó un un eremitorio, que luego, bajo la guía de san Otmaro, fue la celebre abadía de Sankt Gallen. Galo reunió alrededor suyo a un grupo de discípulos, entre los que se encontraba el diácono Juan, que bajo su consejo fue elegido obispo de Constanza. Parece que anteriormente, por dos veces, Galo se negó a ser nombrado obispo de Constanza y abad de Luxeuil. Mostró mucho celo en predicar a la población de la región, destruyó los ídolos y esto le atrajo la enemistad de los paganos.
Según la leyenda, mientras Galo esta en oración, un oso se acercó para comerse los restos del almuerzo y para calentarse en el fuego que Galo había encendido para calentar a un enfermo. Galo le quitó de una zarpa una espina y éste le habría ayudado a construir su ermita. Por esta razón aparece en la iconografía acompañado de este animal. Murió muy anciano en Arbon y fue sepultado en su eremitorio; desde su tumba se le atribuyen muchos milagros. Sus restos fueron quemados por los herejes de Zuiglio en el siglo XVI. Está considerado como uno de los apóstoles de Suiza.