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30 de abril

José Benito Cottolengo (1786–1842)

Confesor de la fe

Nació en Turín, Italia, donde siendo ya canónigo, fundó en 1831 la “Piccola Casa della Divina Providenza”, que era efectivamente una casita muy pobre, pero que fue creciendo hasta convertirse en una de las empresas de caridad más importantes de los tiempos modernos.

Biografía

Atendía a los que nadie quería- enfermos incurables, niños retrasados, sordomudos, tullidos, epilépticos, viejos con males sin solución – al margen de la eficacia y del sentido común, sólo porque eran hijos de Dios. Lo hacía sin dinero y sin más garantía que la oración. Porque el banco de la Providencia no quiebra, solía decir el santo, a Dios qué más le da mantener a quinientos que a cinco mil... Se negaba a ser previsor y a pensar en el mañana, no quería hacer ningún cálculo, sabiendo que Dios lleva mejor que nadie la teneduría de libros; había que vivir rigurosamente al día, aceptando a todos los enfermos, sin guardar nada, sin prever nada, ya que no hay manos más seguras que las de Dios ni amor más grande que el suyo. Antes de morir agotado por la entrega de su vida, suspiró: “El borrico no puede dar ni un paso más”.

Consejo práctico

Acompaña con respeto a quien padece una limitación, sin decidir por esa persona, mediante una visita.

Ejemplo de

Cuidado de los enfermosConfianza en la Providencia

Fuentes y enlaces relacionados

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