24 de septiembre
José Raimundo Pascual Ferrer Botella (1894-1936)
Sacerdote y Mártir
Martirologio Romano
En Abalat de la Ribera, de la provincia de Valencia, en España, beato Jose Raimundo Pascual Ferrer Botella, presbítero y mártir de la fe en días de persecución religiosa durante la contienda
Consejo práctico
Defiende hoy una verdad aunque resulte incómoda. Revisa al final si lo cumpliste bien.
Biografía
española.
José Ramón (o Raimundo) Pascual nació en Algemesí, provincia de Valencia, el 9 de noviembre de 1894, en el seno de una familia cristiana, que se trasladó a la ciudad de Valencia cuando Pascual tenía 8 años. El niño entró como alumno en las Escuelas Pías, y más tarde pasó al colegio de vocaciones eclesiásticas. Hechos los estudios, se ordenó sacerdote en 1913. Tras estar cinco meses de vicario en La Sarga (Alicante) pasó a Algemesí como capellán de la Iglesia de San Vicente Ferrer y agregado a la parroquia. Este templo era el de un antiguo convento de dominicos y se hallaba en situación lamentable. Su primera tarea fue adecentarlo, llenarlo de altares, restaurar la fachada, construir su sacristía, adquirir campanas y proveer de objetos litúrgicos y ornamentos al depauperado templo, al que seguidamente hizo centro de un culto muy cuidado, que atrajo a muchos fieles, con los que fundó diferentes asociaciones, todas ellas llenas de vitalidad religiosa.
Tenía una escuela nocturna en el Patronato, en el que él mismo daba clases, y se ocupó mucho del apostolado con los jóvenes. Promovía con gran celo la comunión pascual. Promovía también las obras de caridad, como la de dar pan cada día a los ancianos pobres, costearles el alquiler de las casas y adquirir ropa para ellos. Hacía también labor social y apostólica con los ex presidiarios, y se ocupaba mucho de los jóvenes pobres. Atrajo al matrimonio a numerosas parejas amancebadas y en todo procuraba atraer a todo el mundo a la fe y la vida cristiana.
Llegada la revolución, fue arrestado la noche del 9 de agosto de 1936, y llevado al Monasterio de Fons Salutis, convertido en prisión. Aquí recibió amenazas y se le hizo trabajar en diversas tareas manuales. Mostró una gran serenidad de alma, invitó a todos los presos a acogerse a la voluntad de Dios y a rezar juntos, y llegaron a asegurarle que el pueblo lo quería pero que recibiría castigo por ser sacerdote. Informado de que todos iban a ser fusilados en la noche del 23 al 24 de septiembre, invitó a confesar a todos los presos y les infundió ánimos ante la muerte. Al subir aquella noche al coche, perdonó a todos. En la carretera de Albalat de la Ribera, en el sitio llamado Canets de Sueca, fue fusilado. Cayó herido y mientras se desangraba decía: Señor, abridme las puertas del cielo. Y también: Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen. Lo remataron dándole el tiro de gracia. Enterrado primero en una fosa común, su cuerpo fue luego trasladado a la iglesia de San Vicente Ferrer. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.