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9 de agosto

Juan de Fermo (1259-1322)

Laico

Martirologio Romano

En el monte Alverna, también en la Toscana, beato Juan de Fermo, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que vivió solitario, dominando su cuerpo con abstinencia y penitencia admirables.

Consejo práctico

Ofrece a Dios un detalle escondido de fidelidad. Hazlo sin llamar la atención.

Biografía

Nació en Fermo en el Adriático. Muchacho muy sensible y devoto, a los 10 años ingresó entre los canónigos regulares de San Agustín de Fermo y a los 13 años fue uno de los primeros discípulos de san Francisco de Asís. Su vida se caracterizó por sus grandes penitencias y ascetismo físico en el monte Averna, donde evangelizó a los aldeanos. Su larga permanencia en el santo monte hasta su muerte le dio el apelativo de «Juan de la Verna».

Según narran “Las Florecillas” de san Francisco de Asís: Un día, estando en oración, se le apareció san Francisco y le dijo: «He aquí, hijo mío, los Estigmas que deseas ver» y le mostró las manos, los pies y el costado dejándolo inundado de celestial consuelo. Por tres meses gozó de la presencia habitual de su Ángel custodio que lo visitaba en su celda y hablaba con él de la Pasión del Salvador y de los gozos del cielo.

Los últimos años de su vida los dedicó al ministerio apostólico. Evangelizó ciudades y pueblos en la provincia de Arezzo, recorrió la mayor parte del norte y del centro de Italia: Florencia, Pisa, Siena, convirtiendo pecadores, reduciendo herejes al seno de la madre Iglesia. Hacía prodigios, tuvo el don de profecía e intuición de los corazones, leía en las mentes como en un libro abierto, recordaba a los penitentes las culpas que olvidaban al confesarse. Preparaba las predicaciones en el silencio de la oración. Decía: «Cuando predico, me persuado de que no soy yo quien habla y enseña las verdades divinas, sino Dios mismo quien habla por mí». Fue amigo del beato fray Jacopone de Todi y le administró los últimos sacramentos cuando estaba próximo a la muerte. Tenía 63 años cuando murió en La Verna. León XIII el 24 de junio de 1880 aprobó su culto.

Ejemplo de

Fidelidad cotidiana