1 de julio
Justino Orona y Atilano Cruz (+1928)
Mártires
Estos mártires mexicanos nacieron ambos en Atoyac, Jalisco, de familias pobres pero con costumbres fielmente católicas.
Biografía
Justino sintió en su alma la vocación al sacerdocio y con muchas dificultades por la falta de medios económicos, hizo sus estudios en el seminario de Guadalajara. Después de ser ordenado sacerdote, fue párroco en varios pueblos del estado de Jalisco donde dio ejemplo ejerciendo su ministerio en un medio muy difícil por el anticlericalismo reinante, especialmente del gobierno. En su parroquia de Cuquío fundó una congregación religiosa para atender a las niñas huérfanas. Cuando la persecución se iba poniendo más tensa, la gente le aconsejaba que huyera pero él les respondía: “Yo, entre los míos, vivo o muerto”. Atilano Cruz Alvarado, el presbítero más joven de los 22 mártires mexicanos, nació en una familia de ascendencia indígena y recibió una buena educación cristiana. Con muchas dificultades, ingresó en el Seminario Auxiliar de Teocaltiche y luego en el de Guadalajara. Obtuvo magníficas calificaciones y varios premios. Al ordenarse sacerdote, fue destinado como vicario en Cuquío, Jalisco, donde desempeñó su ministerio con gran celo y entusiasmo. El 28 de junio de 1928, los dos sacerdotes estaban durmiendo en el rancho de una familia de feligreses suyos, y en la madrugada los despertaron con grandes golpes en la puerta un pelotón de soldados. El padre Justino abrió la puerta gritando ¡Viva Cristo Rey!, y fue en ese instante acribillado a balazos. En seguidas el padre Atilano murió de igual manera. Sus cuerpos fueron tirados en la plaza principal, de donde fueron recogidos piadosamente por sus feligreses y enterrados en el panteón del pueblo. Ahora se veneran en el templo parroquial. El papa Juan Pablo II los canonizó el 21 de mayo del año 2000.
Consejo práctico
No ocultes hoy tu fe cuando una decisión concreta exija coherencia y valentía, respetando a quien piensa distinto.