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28 de abril

Luis María Grignion de Montfort (1673–1716)

Fundador

Nació en Montfort, Francia, el mayor de ocho hijos.

Biografía

Desde muy joven fue un gran devoto de la Santísima Virgen, lo que le ayudó mucho a soportar los arrebatos coléricos de su padre. Estudió en el Seminario de San Sulpicio en París, y allí desarrolló sus grandes cualidades de predicador que le sirvieron después para predicar misiones. A estas misiones asistían multitudes que luego lo seguían de pueblo en pueblo, rezando y cantando. Gustaba mucho del canto pues decía que encendía los corazones y él mismo componía la letra de muchas canciones. A pie y de limosna se fue hasta Roma, pidiendo a Dios la eficacia de la palabra, y la obtuvo de tal manera que al oír sus sermones se convertían hasta los más endurecidos pecadores. El Papa Clemente XI le concedió el título de “Misionero Apostólico”, con permiso de predicar por todas parte y en todas partes dejaba un gran amor por los sacramentos y por el rezo del Santo Rosario. Esto no se lo perdonaban los jansenistas que decían que no se debía recibir casi nunca los sacramentos pues no somos dignos. Luis María se esforzaba, al contrario, por propagar la frecuente confesión y comunión, por lo que era muy perseguido. Fundó la Comunidad de los Padres Monfortianos y la Comunidad de las Hermanas de la Sabiduría. Escribió una obra que ha sido de las más famosas acerca de la devoción a la Virgen María: Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María. El Papa Juan Pablo II ha tomado como lema una frase que repetía mucho este santo: “Soy todo tuyo, oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es”.

Consejo práctico

Convierte una buena intención en un primer paso concreto al servicio de los demás, sin desanimarte por la pequeñez del comienzo.

Ejemplo de

Amor a la EucaristíaDevoción marianaTrabajo intelectual al servicio de la verdad

Fuentes y enlaces relacionados

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