8 de septiembre
NATIVIDAD DE MARÍA.
Virgen
Martirologio Romano
Fiesta de la Natividad de la bienaventurada Virgen María, de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado.
Consejo práctico
Cuida una promesa hecha a otra persona. Pon especial cuidado en realizarlo bien.
Biografía
La fiesta de la natividad de María está ligada a la basílica construida en el siglo V en el lugar de la piscina Probática (Jn. 5,1-9), en Jerusalén, donde la tradición la localizaba junto al templo la casa de Ana y Joaquín (hoy basílica de Santa Ana).
El relato apócrifo del "Protoevangelio de Santiago" fue puesto en verso, en un primer documento de esta fiesta, por Romano el Méloda hacia el año 555, y se habla del anuncio del parto milagroso de Ana.
Se desconoce el lugar donde nació la Virgen María. Una antigua tradición afirma que fue en Nazaret, y así se acepta en Occidente; pero otra tradición señala a Jerusalén, y específicamente el barrio vecino a la Piscina de Betseda. Ahí hay ahora una cripta bajo la iglesia de Santa Ana que se venera como el lugar donde nació la Madre de Dios. Tampoco se sabe la edad que tenía al ser desposada, y por tanto su posible año de nacimiento, pero un tradición proveniente del apócrifo de Santiago (c. VIII) afirma que fue a la edad de 12 años, lo que era habitual en el Israel de la época. Si esto fuera así, habría nacido hacia el año 20-18 aC... pero téngase presente que el apócrifo de Santiago no es precisamente una fuente histórica muy confiable, aunque la tradición devocional tanto le debe.
En el siglo VIII San Juan Damasceno pronunció en la basílica de Santa Ana, su famosa homilía para la natividad de la Virgen. Otros apócrifos, que se refieren al nacimiento de María, son el "Libro del nacimiento de la virgen María y de la infancia del salvador" (o el evangelio del "Pseudo-Mateo") y el "Evangelio de la natividad de María", atribuido a San Jerónimo. En Oriente la fiesta abre el año litúrgico bizantino.
La liturgia dice hoy: "Celebramos el nacimiento de la Virgen María... Hoy es el nacimiento de María Santísima, cuya vida ilustra de esplendor a todas las Iglesias... Hoy ha nacido la Virgen María del linaje de David. Por ella vino la salvación del mundo a los creyentes, y por su gloria todo el orbe quedó iluminado... Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría de todo el mundo...". FIESTA.
La Iglesia nos invita hoy a celebrar el nacimiento de la Virgen María, con estas palabras: "Celebremos con jubilo el nacimiento de la Sma. Virgen María, de la cual nació Cristo, nuestro Dios y Salvador". No hay, en efecto, mejor manera de festejar a María que postrarse ante su Hijo. Y la razón de ello es que el Hijo de María, sin dejar de ser Verdadero Hombre, es a la vez, el Hijo del Eterno Padre, y por tanto, Dios de Dios, Luz de Luz. Los que no contemplan así al Hijo de María, no pueden captar los tesoros de gracia y de amor que se encierran en esta fiesta mariana. El nacimiento de María anuncia al mundo la dicha de la llegada del Redentor de todos y cada uno de nosotros. Pues así como el sol no sólo ilumina toda la tierra, sino también a cada uno de sus moradores, así la luz de la redención se anticipa a iluminar a la Virgen, que nació para hacer reverberar sobre el mundo las bendiciones de su redención anticipada, en cuanto "Madre del Redentor" e Intercesora y Medianera de todas las gracias. ¡Qué atmósfera tan sobrenatural de paz y de luz, de gracia y bendición envuelve esta gloriosa festividad del nacimiento de María! Realmente Ella es para los hijos e hijas de Adán, la Aurora de nuestra redención y de nuestra elevación al plano sobrenatural. La alegría se desborda en el alma cristiana que vislumbra, a través de la fe, la gloria del Señor en el nacimiento de la Virgen, y los beneficios innumerables que recibimos sin cesar de la Virgen Madre de Dios. ¿Cómo nos habríamos comportado, si hubiésemos podido escoger la madre nuestra? Pienso que hubiésemos elegido a la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Cristo: siendo Omnipotente, Sapientísimo y el mismo Amor, su poder realizó todo su querer. Los teólogos han formulado con frecuencia un argumento semejante. Dicen: convenía, Dios podía hacerlo, luego lo hizo. Es la explicación más clara de por qué el Señor concedió a su Madre, desde el primer instante de su inmaculada concepción, todos los privilegios. (Beato Josemaría Escrivá) Cantemos pues con la Iglesia: "Celebremos con alegría la natividad de la Bienaventurada Virgen María, para que ella interceda por nosotros ante Jesucristo, el Señor".