13 de agosto
Santiago Gapp (+1943)
Religioso
Nació Jakob (Santiago) Gapp en Wattens, Austria, de una familia obrera, pobre y cristiana.
Biografía
Combatió en la 1ª Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. Luego la utopia marxista sedujo su alma generosa y llena de deseos de justicia. Su madre, desolada, vio a su “pequeño” alejado de Dios y de la Iglesia, y como una nueva Mónica, consiguió del Señor su conversión. Una conversión tan completa que decidió Jakob hacerse religioso. Fue a los marianistas y les dijo: “Soy socialista y quiero ser sacerdote. Si no sirvo, díganmelo cuanto antes, y me voy a mi casa”. Esto no asustó a los encargados de su formación, pues vieron nobleza, piedad y deseo de verdad. Poco a zoco se purificó de ideologías pero se quedó con lo esencial: el amor a la verdad y a la justicia. Incluso, su paso por el marxismo le ayudó a comprender a fondo, a la luz de la fe y de la razón, los fallos de esas ideas. Cuando llegaron los nazis a su patria, y fueron confiscados los colegios marianistas, Jakob tuvo que ganarse la vida como pudo y ¡fue aceptado como profesor de religión en una escuela oficial rural. Pero pronto fue denunciado por haber dicho a sus alumnos que había que amar a los judíos. En diciembre de 1938, en la iglesia de Wattens, en una homilía clamorosa, denunció la campaña que los nazis emprendieron contra el Papa. Había espías de la Gestapo en la iglesia y sus superiores le hicieron huir a Francia y de allí a España. La guerra civil española había terminado y los marianistas que tenían que volver a poner en marcha sus obras, le dieron la bienvenida. Tradujo su nombre a Santiago y fungió como profesor y capellán de los colegios de San Sebastián y de Valencia. En Valencia, donde celebraba misa dominical para los residentes alemanes, denunció la incompatibilidad del nazismo con la fe cristiana y les habló claramente de la persecución y de los errores nazis. La Gestapo decidió acallar esa voz incómoda. Con engaños lo llevaron a Francia y allí fue acusado de traición e interrogado largamente. Se dice que Himmler, el jefe supremo de la Gestapo que recibió el texto (30 páginas) del interrogatorio, exclamó al leerlas: “Con un millón de hombres como Gapp, pero de nuestra ideología, dominaríamos el mundo”. El 13 de agosto de 1943, después de ser notificado de su ejecución, pidió escribir unas cartas. La de su familia sí les fue entregada, pero la que escribió a su superior no, hasta que los americanos al ocupar Berlín la incautaron y publicaron. Allí dice que se considera miembro de la Compañía de María, que renueva sus votos y que se ofrece a Dios entre las manos de nuestra querida Madre del Cielo. He pasado- dice- por momentos muy difíciles, pero ahora soy totalmente feliz. La Iglesia lo declaró mártir y Juan Pablo II lo beatificó en Roma el 24 de noviembre de 1996, fiesta de Cristo Rey.
Consejo práctico
Comparte lo que sabes sin presumir y comprueba que la otra persona haya comprendido en tu familia.