14 de noviembre
Serapión (C.1168/75 - 1240)
Mártir
Martirologio Romano
En Argel, de África septentrional, san Serapión, de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, de la cual fue el primero que, para la redención de los fieles cautivos y predicación en fe cristiana, mereció la palma del martirio.
Consejo práctico
Acompaña a quien sufra represalias por mantenerse fiel a una convicción justa, ante una crítica.
Biografía
Nació en Londres o Irlanda. Desde pequeño mostró gran piedad y una decidida inclinación religiosa. En su edad juvenil manifestó fervientes deseos de contribuir a la liberación de Tierra Santa, entonces en manos de los infieles. Su padre, que era general del ejército inglés y estaba emparentado con la familia real, prometió llevarlo consigo, y en el año 1190 marchó con el rey Ricardo Corazón de León a Palestina. Allí dio Serapio singulares muestras de valor y de intensa piedad, actuando decididamente en las batallas y socorriendo a los cristianos que sufrían en la esclavitud. Después estuvo en el ejército de Leopoldo VI, duque de Austria.
Años después, ya muertos sus padres, se dirigió a España para servir al rey don Alfonso VIII de Castilla en la guerra contra los sarracenos. Tan relevantes fueron sus virtudes y méritos, que el monarca lo nombró su consejero, prosiguiéndose la guerra hasta el triunfo final.
Después de otra incursión a Palestina, donde luchó contra las huestes de Conradino, hijo del gran sultán de Egipto, volvió nuevamente a España para combatir contra los moros al lado de los reyes Fernando de Castilla y Jaime I de Aragón.
Regresó a España y donde conoció a san Pedro Nolasco y su obra, tuvo que sufrir un cambio profundo, de pasar de militar a buscar las vías pacíficas de la redención de cautivos; en el 1222, se hizo mercedario, convirtiéndose en uno de los frailes más fieles de san Pedro Nolasco.
En aquel tiempo la isla de Mallorca estaba ocupada por los moros y desde allí partían navíos que asolaban las costas de Cataluña y apresaban las embarcaciones cristianas en el mar. Cuando el rey don Jaime partió con una armada contra aquella isla, Serapio se unió a la expedición y cooperó brillantemente a su conquista. Después partió hacia el archipiélago británico, con el objeto de propagar la fe en Inglaterra, Escocia e Irlanda, pero el barco en que viajaba fue apresado por los piratas sarracenos. Conocida su condición de sacerdote cristiano, fue atado a un poste y bárbaramente azotado, hasta que, considerándolo muerto, lo arrojaron desnudo a un arenal de las costas de Inglaterra.
Al tener noticia de su llegada, Alejandro, rey de Escocia, lo llamó a su lado, encargándole diversas misiones, que Serapio cumplió satisfactoriamente, hasta que recibió una carta de san Pedro Nolasco, quien le pedía que se restituyera a España.
Vuelto a la Península, realizó Serapio algunas redenciones, una de ellas en Murcia, donde libertó a noventa cautivos. En su última redención, marchó a Argel, en compañía del beato fray Berenguer de Bañeres, y se quedaron como rehenes, para catequizar a los cautivos cristianos para que no renegaran de su fe; esto enfureció a los jefes musulmanes. Murió crucificado en una cruz en aspa, en Argel después de largas torturas. Es el primer mercedario que murió mártir.