17 de septiembre
Hildegarda de Bingen, doctora de la Iglesia (1098–1179)
Religiosa
Consejo práctico
Atiende hoy a una persona enferma con tiempo, delicadeza y verdadero interés, sin apresurar la conversación.
Biografía
Es esta santa una de las mayores figuras femeninas de Occidente, y se puede apreaciar en ella la realidad de los carismas del Espíritu Santo: la contemplación y la anunciación profética. A pesar de poseer una naturaleza tímida y enfermiza, aceptó la misión que le fue dada por Dios y exhortó al Papa, emperadores, reyes y clérigos a convertirse y rechazar las malas costumbres que habían aparecido sobre todo en las esferas religiosas. Escribió varias obras de espiritualidad y de Teología, pero también tenía un gran conocimiento de plantas y hierbas medicinales y escribió dos libros sobre su naturaleza y su uso. Diariamente llegaban a las puertas del convento personas necesitadas y enfermos graves para que Hildegarda los aconsejara o los curara con sus medicinas y sus oraciones. El pueblo veía como una dádiva especial de amor de Dios el consejo personal y el auxilio dispensado por las manos de esta mujer, que también en su propio cuerpo sufría múltiples penas.