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17 de abril

María de la Encarnación, madre de familia (1565–1618)

Religiosa

Nació en Paris de noble familia.

Biografía

Desde muy joven deseaba ser religiosa, pero sus padres, por ser la única hija, dispusieron que debería contraer matrimonio. Ella obedeció diciendo: “Si no me permiten ser una esposa de Cristo, al menos trataré de ser una buena esposa de un buen cristiano”. Y en verdad que lo fue. A sus seis hijos los educó con mucho esmero, y cuando le preguntaban que si los estaba preparando para que fueran religiosos, contestaba: “Los estoy preparando para que cumplan siempre y en todo de la mejor manera la voluntad de Dios”. Su esposo, Pedro Acarí, joven abogado que ocupaba un alto puesto en el gobierno, era piadoso y caritativo, pero tenía también fuertes defectos que hicieron sufrir bastante a nuestra santa. Pero ella los soportaba con singular paciencia. Por cuestiones políticas, su esposo fue desterrado y quedó nuestra santa sin esposo y sin bienes. Pero ella personalmente asumió ante el gobierno la defensa de su marido y obtuvo que le levantaran el destierro y que le devolvieran parte de sus bienes. A su personal de servicio les daba toda clase de ayudas materiales y se preocupaba porque cada uno cumpliera bien sus deberes para con Dios. La bondad de su corazón alcanzaba a todos: alimentaba a los hambrientos, visitaba enfermos, asistía a los agonizantes, enseñaba el catecismo y favorecía a todas las comunidades religiosas que le era posible. Al morir su esposo, ella dirigió todos sus esfuerzos a una labor que le había sido confiada en una visión de Santa Teresa, y se dedica a conseguir los permisos para que las monjas Carmelitas puedan entrar a su país. Después de muchas dificultades obtiene los permisos necesarios y les consigue casa. La comunidad de las carmelitas estaba destinada a hacer un gran bien en Francia por muchos siglos y a tener santas famosas como Santa Teresita del Niño Jesús. Las tres hijas de la señora Acarí se hicieron monjas carmelitas y luego ella ingresó al convento. Esta beata fue una mujer muy especial en la Iglesia: madre de seis hijos- tres religiosas, un sacerdote y dos casados -, viuda y dama de alta sociedad que terminó siendo una humilde monjita en un convento donde su propia hija era la superiora. Los últimos años de la hermana María de la Encarnación fueron de profunda vida mística y de frecuentes éxtasis.

Consejo práctico

Acompaña a un estudiante con exigencia amable y confianza en sus posibilidades en tu familia.

Ejemplo de

ObedienciaCuidado de los enfermosCatequesis