11 de junio
Bernabé, Apóstol
Apóstol
Nació en la isla de Chipre y fue de los primeros convertidos en Jerusalén.
Biografía
La primera vez que hablan de él los Hechos de los Apóstoles, aparece como un hombre sumamente generoso, que vendió su campo en beneficio de la comunidad de los cristianos. Dice la Escritura: "Como era un hombre de bien, lleno del Espíritu Santo y de fe, una gran multitud se adhirió a él". Según esto, a Bernabé podemos considerarlo como el Patrono de las virtudes humanas, virtudes que también vienen de Dios. Además, sin las virtudes humanas, las sobrenaturales no tienen donde apoyarse. San Juan Crisóstomo, que quizá conoció fuentes autorizadas, dijo de Bernabé: "En todo era excelente: bella disposición, genio apacible, generoso, recto, sincero, lleno de bondad; de educación esmerada, de modales atentos y finos, de tanta modestia y compostura, que se atraía la simpatía de cuantos le trataban, y arrastraba y cautivaba los corazones". Bernabé no pertenece propiamente al número de los Doce elegidos por Jesús para formar su primera y más íntima Comunidad, pero sí parece que formó parte de los Setenta y dos discípulos elegidos por el Señor, para llevar su Mensaje por todas partes. Más aún, el apóstol Pablo siempre llama a Bernabé "Apóstol". Bernabé gozaba de gran autoridad entre los apóstoles ya que su intervención entre los judaizantes y helenizantes fue definitiva en el Concilio de Jerusalén. Otra intervención de gran valía para el Cristianismo fue el haber introducido al convertido Pablo a formar parte de los auténticos seguidores de Jesucristo. Su mismo nombre que en arameo significa "hijo de la profecía, "hijo de la consolación", refleja la misión que le estaba encomendada a Bernabé. Marchará en primer lugar a Antioquía donde al ver que es tanta la mies y tan pocos los operarios llamará a Pablo para que le ayude en el apostolado. De Antioquía pasa a Chipre donde predica con ardiente celo el mensaje de Jesucristo. Por todas partes va dando testimonio de su celo por la gloria de Dios. Se cree que volvió a Jerusalén y ahí murió mártir por Jesucristo.
Consejo práctico
Cumple un deber cristiano que el miedo o el respeto humano te inviten a omitir, ante una crítica.