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18 de mayo

Félix de Cantalicio (1513–1587)

Ermitaño

Había sido mozo de labranza y pastor por las tierras de su Umbría (Italia) natal, hasta que un día oyó la lectura de unas vidas de santos y entendió que él quería ser como ellos.

Biografía

Al preguntar dónde era posible vivir como un anacoreta, le dijeron que en el convento de capuchinos que había en Città Ducale, y allí ingresó como hermano lego. Dos años más tarde era enviado a Roma, donde hizo de limosnero hasta su muerte. El “hermano deogracias”, como se le llamaba, porque era lo que decía al recibir una limosna, fue muy pronto un personaje popular en la ciudad, barbudo y sonriente, con su talego al hombro. Sentía predilección por los niños, a quienes enseñaba catecismo atrayéndolos con sus chanzas y cancioncillas que improvisaba. Eran proverbiales su sentido de humor, su humildad y su paciencia, y en el convento no había fraile más mortificado y con más horas dedicadas a la oración que él. Ésta era una de sus grandes fórmulas, rezar, y cuando su amigo san Felipe Neri y el cardenal Carlos Borromeo pidieron consejo a aquel pobre lego acerca de la proyectada reforma del clero diocesano, san Félix recomendó solamente que los curas rezaran con devoción el oficio divino. “Los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en las manos el rosario”, como gustaba de repetir, iba por Roma recogiendo mendrugos de pan y limosnas, dando gracias a Dios por todo y rezando por todos. Hasta que ya en la vejez sintió acercarse la muerte, que anunció con una de sus habituales sonrisas.

Consejo práctico

Renuncia a un gasto prescindible y conviértelo en ayuda para una persona pobre, mediante una obra de misericordia.

Ejemplo de

Devoción marianaCatequesis

Fuentes y enlaces relacionados

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